En la estructura del sistema financiero en México existen dos vertientes de financiamiento en las industrias; la primera es la que obtienen mediante la generación de sus propios recursos como resultado de la actividad laboral cotidiana.

La segunda, y de la que se centrará este artículo, es a través de los créditos obtenidos a través de diversas fuentes de financiamiento externo.

De acuerdo con Marcela Rodarte Uribe, “la variedad de instituciones e instrumentos financieros en una economía aumenta la posibilidad de operaciones ahorro-inversión entre unidades económicas: empresas, organizaciones no lucrativas, gobierno y público inversionista.” ¹

Así, desde la banca de desarrollo en los años setenta y mediados de los ochenta, que tenía asignado un papel prioritario en el financiamiento al sector público, a las empresas paraestatales y a los grandes grupos privados, hasta los diferentes fondos de fomento y programas de apoyo a las industrias, las Pymes ─dedicadas a la industria─ han tenido acceso al financiamiento de capital.

Sin embargo, el tejido industrial de México, y en especial de la pequeña industria, presentan una serie de problemas y retos que enfrentar, entre ellos: elevar su eficiencia y rentabilidad para no perder el mercado ante la competencia, estar a la vanguardia con las nuevas tecnologías y tendencias industriales, entre otras.

En su tesis, Javier del Castillo Solís² señala que ante ello, han surgido nuevas alternativas para que las Pymes de este sector superen sus problemas y puedan sostenerse en un entorno muy competitivo.

A parte de las alianzas estratégicas, y la subcontratación, las arrendadoras independientes surgen como una oportunidad para las industrias de aumentar su capacidad para producir y vender eficiente y competitivamente, así como de potenciar su rentabilidad.

Así pues, el financiamiento, susceptible de ser canalizado hacia una empresa, es un elemento de vital importancia para impulsar el desarrollo de las Pymes, considerado no como un fin sino un medio para que la empresa alcance sus objetivos.

Arrendadores independientes como Liquid Capital ARG, ofrecen capacidades económicas potenciales a las industrias para obtener equipos de las más altas y complejas tecnologías.

De entre las soluciones financieras que ofrece están el financiamiento y arrendamiento de activos productivos de alta tecnología con plazos flexibles de hasta 36 meses, que empata los flujos de tus ingresos contra el pago de una renta, y los gastos se reflejan como deducibles de impuestos.

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1 Artículo “El Mercado de Valores” (Septiembre, 1996). Nacional Financiera. México, p. 51,

2  “Algunas Consideraciones sobre el Financiamiento de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa Industrial en México” (marzo 9, 2011), UNAM. México, p. 86.